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jueves, 8 de septiembre de 2016

ASESINADOS EN LOGROÑO

Asesinados en Logroño: La cárcel La Industrial y La Barranca de Lardero

Apenas hubo combates en La Rioja durante la guerra civil. Las tropas de Mola entraron el 19 de julio en Logroño y la represión fue feroz. Hasta enero de 1937 se realizaron la mayor parte de los asesinatos. Cuando la cárcel Provincial estuvo llena, usaron la Escuela Industrial y un frontón como centro de reclusión. Los piquetes de fusilamiento eligieron La Barranca cuando no cabían ya más muertos en el cementerio de Logroño. Presos políticos abrieron las zanjas al borde de las cuales se produjeron los fusilamientos nocturnos, producto de las "sacas" en las cárceles.
El día 13 de agosto Blas Sádaba Elvira (UGT), sereno, es asesinado en el hospital de Logroño. Pedro Salcedo (UGT), hermano del alcalde Dionisio, es asesinado también en Logroño. Fermín Sagasti Ganuza (UGT) es asesinado el 26 de octubre en La Barranca de Lardero. Fermín era trabajador del campo, vecino de Arrúbal (La Rioja) y natural de Mendavia. Detenido en los primeros días de la sublevación junto con otros líderes campesinos, puesto en libertad, fue nuevamente detenido y conducido a la prisión de "La Industrial". Fue fusilado el 26 de octubre de 1936 en La Barranca de Lardero. Dos meses después, son asesinados dos más: el 10 de noviembre es asesinado en Logroño Pedro Arróniz Ínigo (UGT); y el 24 de noviembre Leonardo Cenzano Valerio (UGT). Hay testimonios de las torturas que sufrió Leonardo Cenzano en “La Industrial” a manos de falangistas mendavieses que subían a darles palizas de muerte. Si no lo mataron en esos momentos fue por los carceleros. Cuando su familia lo fue a visitar, de la ropa no quedaban sino jirones.

La Barranca ha sido durante muchos años un símbolo de resistencia muda en La Rioja contra el franquismo. En los primeros años después de terminada la guerra, las madres o las viudas iban a pie desde los pueblos vecinos a pasar el día en La Barranca, donde todavía se podían ver los promontorios de tierra que dibujaban dos fosas comunes alargadas y el inicio de una tercera. El día de los difuntos, 2 de noviembre de cada año,  las madres y viudas expresaban colectivamente su resistencia, su dolor, su repudio y su valentía, acudiendo a este “cementerio laico” a recordar a sus muertos. 

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